La gran dificultad del Astrólogo: El Test de Rorschach

Esta expresión la oí por primera vez en un foro de Astrología, desarrollado por un forero de Nick Lucciano. Se trata de 10 láminas que poseen unas manchas de tinta algo ambiguas y con falta de estructuración, al observarlas cada individuo da una respuesta sobre lo que ve,  se señala que esta técnica no posee respuesta correcta, y que incluso la respuesta más popular (más repetida) no tiene porqué ser la correcta.

Colocamos aquí las diferentes láminas, con sus respuestas más comunes según Samuel Beck

 Pues bien, este test ha dado lugar a ciertas expresiones coloquiales, como decir que se ha caído en el error de Rorschach, o cuidado con la trampa de Rorschach etc.,  con esto quiero decir que aunque la Astrología es un método de analogía que esta algo definido y concreto, es decir, que se trabaja con analogías, con simbolismos, de tal forma que si A es análogo a un concepto concreto y B a otro, la suma de A y B podría dar C,  la interpretación que hace el astrólogo de esas analogías es más subjetiva, porque entra dentro del prisma de la educación que ha recibido el astrólogo, de sus gustos e inclinaciones, de sus apetencias e incluso del humor concreto con que se levanta ese día. Por eso, uno de los errores en los que más frecuentemente  caemos los astrólogos es la subjetividad, y es una de las grandes trampas que nos llevan alguna vez a no dar una interpretación ajustada y correcta al que acude a una consulta astrológica.

Cuando una persona empieza a estudiar astrología, lo primero que hace es ver su propia carta astral, y cuando entiende un poco en que consiste esto, empieza a hacer analogías concretas basándose en su propia carta y en las distintas variables que pudieron entrar en juego en su vida. Y el problema es que la Astrología la practicamos personas concretas, con percepciones y gustos concretos, así que si yo tengo inclinación por los viajes a Júpiter siempre lo veré como promisor de viajes, pero si tengo inclinación por los estudios veré a Júpiter como promisor de estudios superiores, es decir, dos significaciones concretas de Júpiter adaptadas a nuestro gusto, según la lente del astrólogo en particular que esté analizando la carta.

Y a más de uno interesado en la astrología le ha pasado esto, y ocurre también que cuando hemos empezado a estudiar astrología y los trabajos de los astrólogos, nos sentimos más identificados por lo que dice un astrologo y menos por lo que dice otro, y por eso la astrología parece que no es rigurosa, que pierde esa parte científica que muchos intentan defender, que para mí es analítica y simbólica. Por eso es necesario oficializarla, darla un orden y cierta rigurosidad para que no proliferen las malas interpretaciones o los malos astrólogos, (no en un sentido peyorativo, sino que me refiero más bien en el error en la interpretación, que ocurre también incluso en los diagnósticos médicos)

Por eso es tan importante estudiarla, y alejarse así de la subjetividad de la propia carta y empezar, si cabe, con cartas de personajes  con las que no estamos vinculados, ni por costumbres, ni por hábitos. Y por eso es tan importante también oficializarla, darla una estructura y un temario concreto, universal, como ocurre en la carrera médica, o en psicología, aunque luego haya corrientes concretas de pensamiento o ciertas doctrinas diferentes, lo que también ocurre en cualquier otra disciplina, como por ejemplo, en Economía ( el marxismo, la escuela keynesiana, el monetarismo etc.. )

Los astrólogos estamos en pañales, no nos dejan estudiar con rigor y disciplina, no nos dejan demostrar que esto funciona, pero llegará un día, no muy lejano, que esto se convierta en algo cotidiano y normal, y que podamos demostrar  que esto es digno de estudio, y será un opción para nuestros nietos, a la hora de elegir carrera, la carrera de Astrología, como cualquier otra.